TRANSHUMANISMO con LA FURA DELS BAUS

¿Qué es Èpica?

A lo largo de 40 años La Fura dels Baus ha desarrollado un método en sus creaciones, más allá de las individualidades y articulado en torno al trabajo en común y a la suma de talento. Ahora, a través de Èpica, La Fura quiere proyectar su solvencia creativa y el éxito de su metodología mediante un centro que reúna aprendizaje y experiencia a la hora de desarrollar proyectos creativos.

Èpica parte de una idea central: el aprendizaje es el resultado de compartir conocimientos y experiencias. Por eso se desarrollará a partir del trabajo en común entre distintos creadores, profesionales, técnicos y científicos que realizarán proyectos que después serán validados por la sociedad a través de su exhibición.


 

Transhumanismo – Primera performance


La performance se abre dando la bienvenida a los miembros del público como inversores de un prototipo en desarrollo: el chip que elimina el dolor, el sufrimiento i cualquier otra emoción. Se pasa a la demostración de su funcionamiento: dos científicos implantan el chip a un sujeto de pruebas y proceden a insultarla y pegarla, sin ningún tipo de reacción por su parte. El experimento no tardará en fracasar: un asistente del laboratorio, alarmado por la crueldad que está presenciando, liberará a todos los sujetos de experimentos, que se rebelarán contra los científicos.
Seguidamente, el público presenciará una convención de robótica donde una inventora les presenta a Sari, una inteligencia artificial doméstica revolucionaria capaz de hacer todo tipo de tareas del hogar. Cuando Sari no parece funcionar de ninguna manera y se limita a bailar ante los asistentes, estos abuchean a la inventora, que promete vengarse de su humillación. Se retira a construir otro robot, mucho más violento, que atacará a los miembros del público y hasta a su propia creadora hasta quedarse sin batería.
La siguiente escena se ubica en una planta de fabricación de clones: a través de un proceso de lavado, secado y activación, los clones pasan por un control de calidad. “Desde el año 2089 hemos tenido solamente un 98% de sujetos defectuosos”, se dice al público. No se tarda en comprobar la veracidad de ese dato: de los dos sujetos que se testan, uno sale defectuoso. La primera tarea del clon que sí ha pasado el control de calidad será retirar a su compañero.
A continuación se pasa a un laboratorio de investigación con híbridos humano-planta. A través de la inyección de clorofila y exposición a la luz solar, los investigadores logran que sus sujetos hagan la fotosíntesis e incluso sean capaces de regenerar extremidades. Este experimento aparentemente inofensivo hace un giro cuando los encargados del laboratorio capturan a personas en contra de su voluntad con el fin de experimentar con ellas. Finalmente, los seres-planta consiguen comunicarse entre ellos, rebelarse contra sus opresores y escapar del laboratorio.
El público entrará a un nuevo laboratorio, en este caso trabajando para crear la Mujer Luminosa. A través de experimentos con bioluminiscencias, han conseguido crear una piel que brilla en la oscuridad. Una vez hecha la demostración, se pide a la audiencia que abandone la sala, cosa que será imposible por un altercado en el laboratorio: se descubre que la mujer luminosa estaba retenida a la fuerza y que otros sujetos de experimentos se encuentran entre el público. Los encargados del laboratorio retendrán a todo aquél que intente fugarse y, ahora sí, pedirán al público que abandone la sala acompañado de unas proyecciones con el mensaje “Transhumanismo, ¿sí o no?”.
La escena final de la performance tiene lugar en un vertedero al más puro estilo cyberpunk: un par de chatarreros son los encargados de guiar hasta allí al público, que presencia una escena llena de deshechos futuristas mientras sus guías cargan una enorme caja de un extremo a otro de la sala. Cuando llega el momento, se revela que dentro de la caja había una persona: esta vez son las máquinas quienes han logrado construir un ser humano.

Transhumanismo – Performance final

Los asistentes a la performance final esperan en la entrada de la Fundación Épica, donde reciben un aviso en vídeo del alcalde de la ciudad en la cual se enmarca la performance. Según el gobernador, los cyborgs que se encuentran ocultos entre los ciudadanos de a pie son el enemigo: deben ser encontrados, perseguidos y neutralizados. El público no tarda en ser conducido a una reunión de cyborgs anónimos, donde presenciará las historias de cuatro metahumanos: una dj sorda con orejas por todo el cuerpo, una cocinera con una máscara de regeneración cutánea, una supermodelo adicta al trasplante de cuerpos y un deportista de élite con una columna vertebral externa. La reunión es interceptada cuando la policía irrumpe para detener a los cyborgs.

A continuación, los asistentes son bienvenidos a una demostración de Nula Tiempos, una empresa que ofrece tratamientos de belleza a la población de élite. En una sociedad donde la regeneración de células ha llegado a tal extremo que es posible no envejecer ni morir, la alta sociedad ha alcanzado un nivel de “pureza” que puede comerse sus propias mascarillas faciales después de usarlas e incluso consumir su propia descendencia para evitar la superpoblación. Un acto titulado “El tedio de la inmortalidad” que termina cuando un hacker bombardea Nula Tiempos con imágenes de personas feas y desfiguradas, provocando una fuga masiva del recinto.

Después de abandonar Nula Tiempos, el público es introducido a un laberinto: se les promete que si superan todas las pruebas que se les presentan y llegan al final del recorrido, alcanzarán el secreto de la vida y la muerte. El laberinto es un espacio que invita a reflexionar e interactuar sobre el tema de la clonación (¿Quién es el individuo original? ¿La inmortalidad implica el suicido? ¿Los clones deberían tener los mismos derechos que nosotros?) a través de distintas escenas: un taller de creación de clones, un parto masivo de la audiencia, una ceremonia de bautizo, una joven encerrada en una sala de espejos, una recreación del nacimiento de Adán y Eva y, finalmente, un joven rodeado de moldes de su propia cara que se come a si mismo e invita a los miembros de la audiencia a hacer lo mismo. Están listos para pasar al otro lado.

El acto final transcurre en una fiesta clandestina para celebrar la primera muerte desde hace cientos de años. Actores, asistentes y clones participan de un ritual alrededor del cadáver gritando el mantra “Vita mors est” (la vida és muerte, sólo si existe la posibilidad de morir podemos apreciar realmente qué significa estar vivos) para acabar presenciando como los performers atacan a sus propios clones hasta que todos dejan de existir.

Escenografía de la mano de Juan Bernal Lobato (@juanbernallob)